Los gasterópodos del yacimiento de la Cueva 793 de Matienzo (Ruesga).

Jesús Ruiz Cobo

&

Peter Smith

CONTENTS:

SUMMARY

A number of sediment samples have been obtained during an archaeological dig in the cave 793 (Matienzo, Cantabria, North Spain). They have shown the presence of some twenty gastropod species, belonging to the following families: Cyclostomidae, Coclostomatidae, Pupidae, Clasiliidae, Zonitidae, Ferrusacidae, Punctídae, Xantoniquidae y Helicidae.

The site, an inland shell-midden facies, is thought to have formed in the Post-Pleistocene period, due to the presence of the characteristic flint assemblage. The comparison of the gastropod samples from the sediment with those from the cave floor surface, of sub-modern chronology, and those from the area outside the entrance, reveals significant differences. Hence, the sediment lacks some Mediterranean species, and others associated with the vegetation of Quercus ilex, and has others associated with a cooler climate.

A large sample of Cepaea nemoralis is also studied; this was the species gathered and eaten by the occupants of the site. The most probable time of the year for their gathering (late summer of early autumn) has been established by using their size structure and their age.

Conclusions are therefore reached about the origin of the sediment, climatic aspects and others regarding the subsistence methods of the human populations using the cave.

As we have found difficulties in the classification of certain species, we would like to get in touch with anyone interested in this subject in order to exchange information. Our e-mail address.. Andy Quin a.quin@lancaster.ac.uk

ZUSAMMENFASSUNG (new translation!! traducción nueva)

Während einer archäologischen Ausgrabung in der Höhle 793 (Matienzo, Cantabria, Nord Spanien) wurde eine Serie von Sedimentproben gesammelt. Sie zeigten das Vorhandensein von etwa 20 Gastropoden Arten aus folgenden Familien: Cyclostomidae, Coclostomatidae, Pupidae, Clasiliidae, Zonitidae, Ferrusacidae, Punctidae, Xantoniquidae und Helicidae. Aufgrund einer charakteristischen Ansammlung von Feuersteinen geht man davon aus, daß die Ablagerungen, eine binnenländische muschelreiche Fazies, in der Post-Pleistocen Zeit gebildet wurden. Der Vergleich von Gastropodenproben aus dem Sediment mit Proben von der Höhlenbodenoberfläche, die aus vor-moderner Zeit stammen, und Proben aus dem Gebiet außerhalb des Höhleneingangs, zeigt signifikante Unterschiede. Im Sediment fehlen einige mediterrane Arten und andere, die in Verbindung mit Quercus ilex Vegetation vorkommen; dafür kommen andere, an kühleres Klima gebundene Arten, vor. Außerdem wurde eine große Porbe von Cepaea nemoralis untersucht; das ist die Art, die von den Einwohnern gesammelt und gegessen wurde. Unter Verwendung von Größenstruktur und Alter konnte man herausfinden, daß das Sammeln mit größter Wahrscheinlichkeit im späten Sommer bis in den frühen Herbst hinein stattfand. Man konnte so nicht nur auf den Ursprung des Sediments schließen, sondern auch auf klimatische Gegebenheiten und auf die Lebensweise der Menschen, die die Höhle benutzten. Da wir bei der Bestimmung einiger Arten Schwierigkeiten hatten, würden wir gerne mit anderen, die sich für dieses Thema interessieren, zum Informationsaustausch Kontakt aufnehmen. Unsere e-mail Adresse lautet: Andy Quin a.quin@lancaster.ac.uk

RESUMEN

Durante el desarrollo de un programa de excavación arqueológica en la Cueva 793 de Matienzo (Cantabria) se han obtenido una serie de muestras de sedimento cuyo análisis revela la presencia de una veintena de especies de gasterópodos integrados en las siguientes familias: Cyclostomidae, Coclostomatidae, Pupidae, Clasiliidae, Zonitidae, Ferrusacidae, Punctídae, Xantoniquidae y Helicidae.

El yacimiento, de facies conchero interior, puede considerarse formado al final del Pleistoceno, gracias a la presencia de algunas industrias de sílex características. La comparación entre las muestras de gasterópodos procedentes del nivel de conchero, con las recogidas en superficie, de cronología subactual, y las procedentes del entorno de la cavidad, revelan diferencias significativas. Así, en el yacimiento, faltan algunas especies de carácter mediterraneo y otras asociadas al entorno actual de encinar, y aparecen otras de clima más fresco. Por otra parte se estudia una importante muestra de Cepaea nemoralis, la especie recogida y consumida por los pobladores del yacimiento, estableciendose, en función a la estructura métrica y de edad de la población, las fases del año mas probables de recolección (finales de verano y principios de otoño).

Del estudio se derivan por tanto conclusiones relativas a la génesis del yacimiento -aportes de sedimento- aspectos climáticos y otros relativos a las pautas de subsistencia de los grupos que utilizaron la cavidad.

Las dificultades encontradas en la clasificación de una buena parte de los especímenes nos llevan a pedir la colaboración de quién esté interesado en este tema, para intercambiar información en esta dirección e-mail. Andy Quin a.quin@lancaster.ac.uk

Introducción:

El papel de los gasterópodos, sobre todo los pulmonados, en los trabajos de arqueología está muy vinculado a una tradición de estudio paleontológica, derivada en gran medida de su carácter de indicadores climáticos y ecológicos, tanto a nivel de especie individual como de asociación de especies, aplicándose sobre yacimientos del cuaternario. Resultan clásicos los estudios de Puissegur en Francia y los de Lozek sobre series de pulmonados de Checoslovaquia. El esquema de interpretación se basa en confrontar los resultados de la significación del espectro de las asociaciones de especies, con el espectro de los individuos -un ejemplo en ROBLES (1980)- concluyendo en la asignación de la muestra a un paleoambiente -ribera, fluvial, continental- y a un momento climático (frío, cálido, más o menos húmedo..).

Por otra parte, la aparición de pulmonados helícidos formando concheros en yacimientos postglaciares, se valora y se estudia como una parte de la dieta. En este breve trabajo no se plantea aportar nuevos datos sobre especies de pulmonados boreales, sino únicamente ofrecer la asociación de especies encontrada en el yacimiento y sus caracteres. A partir de aquí se abordan determinados aspectos del medio entorno de la estación, buscando concretar algunas de las pautas de subsistencia de los grupos humanos que la utilizaron en lo relativo a la selección de este recurso.

Un último tipo de estudios sobre gasterópodos es el realizado dentro de trabajos espeleológicos, donde suelen describirse algunas especies de grupos muy concretos -Hidrobidae por ejemplo-, de hábitat cavernícola.

1. Las especies

1.1. Las muestras

La cueva del Cuvío Redondo (Cueva 793 de Matienzo), está situada en la base de una amplia y pronunciada ladera calcárea, a unos 30 mts. de altura sobre el fondo del valle, y a unos 200 mts. de altitud sobre el nivel del mar. Presenta una única galería lineal, de tamaño reducido, que a unos doce metros de la boca se hace impracticable. El yacimiento es de tipo conchero -de caracoles- y se conserva únicamente en el tercio final de la galería, apareciendo en el resto de la cavidad en forma de testigos cementados, que llegan hasta el ámbito del vestíbulo.

El estudio de las series de gasterópodos recuperados en el yacimiento del Cuvío Redondo se realizará de forma comparada junto con las especies muestreadas en la superficie de la propia cavidad, de cronología actual y subactual. Los resultados se contrastan con el espectro de especies del entorno de la cavidad, de donde procede un tercer grupo de muestras recogidas en la misma ladera donde se abre la cueva, en un radio de unos 300 mts.

En el yacimiento se obtuvieron un total de 75 lotes correspondientes a sectores de 33 x 33 cms. y tallas de 5 cms. de espesor. Las muestras de tierra fueron cribadas con malla de 1 mm. El residuo seco fue después seleccionado en su totalidad, separándose los restos de moluscos enteros y fracturados. En el entorno se recogieron muestras de humus en dos puntos diferentes: la base de los troncos de encinas y el interior de oquedades del lapiaz que ocupa parte de ladera. Por último se han recogido muestras de gasterópodos en diversos puntos de la Región controlando la presencia o ausencia de las especies descritas aquí.


1.2. Las especies presentes

Los resultados del estudio de las muestras del yacimiento de conchero, de la superficie del mismo y del exterior de la cavidad, aparecen recogidas en la tabla 1. Los géneros identificados en el conchero y en la superficie del mismo pertenecen a las familias Cyclostomidae, Coclostomatidae, Condrinidae, Clasiliidae, Zonitidae, Ferrusacidae, Punctídae Xantoniquidae y Helicidae(1). Por otra parte en el entorno de la cavidad, y en el valle de Matienzo se pueden encontrar una gran variedad de especies que aquí no se recogen.

Pasamos a continuación a describir estas especies aportando algunos datos sobre su morfología y ecología.

Fam. Cyclostomidae. Equivalente a la familia Pomatiásidae.

Gen. Cyclostoma (Draparnaud 1801).

Cyclostoma (Pomatias) elegans Müller 1774.

Concha cónica-ovoidea, ventruda, opaca, cubierta con estrias longitudinales y transversales. Espira formada por cinco vueltas convexas la última muy grande y globosa. Ombligo estrecho y poco profundo. Presentan opérculo en que se aprecia la impronta de crecimiento en forma de espiral.

Especie común en la región mediterranea, generalmente ocupa medios secos y calcáreos. Es muy sensible a la presencia de hojarasca de las que se protege de las fuertes temperaturas. Se cita con frecuencia en depósitos cuaternarios (MADURGA 1973). En Cantabria se conoce una referencia en el Aziliense de la Cueva del Castillo, en su nivel d (BREUIL & OBERMAIER 1912)

Se han recogido algunos ejemplares en el nivel superficial y en las tallas mas modernas del conchero de la Cueva 793, pero no aparece en las mas profundas. Actualmente es una especie frecuente en Cantabria, sobre sustratos calcáreos, y en general en medios secos y ámbitos soleados- y es habitual en los bosques de laurel y encina que recubren las formaciones de caliza.

Fam. Coclostomatidae

Familia muy rica en especies en Europa, y con múltiples formas locales, algunas de ellas citadas en medios cavernícolas en la Península Ibérica (BELLES 1987). En la Cornisa Cantábrica se ha citado Cochlostoma berilloni en una costra estalagmítica holocénica de la Cueva de La Riera (Asturias). Son animales herbívoros que necesitan mucha cal, por lo que viven entre el en medios calcáreos, entre el cascote. Presentan también opérculo sólido.

Cochlostoma sp.

No se ha podido determinar con seguridad la especie presente en el yacimiento del Cuvío Redondo. Se trata, como los demás de su género de una caracola de forma alargada y turriculada, con 7-8 vueltas, con el periostoma ancho y destacado. Aparece tanto en los niveles del conchero como en la superficie del yacimiento. Es frecuente también en el entorno del yacimiento, donde se ha recogido en oquedades de la caliza, entre la hojarasca.

Fam.: Condrinidae:

Moluscos turriculadas, de talla pequeña, estoma con varios pliegues. Generalmente viven sobre la roca, donde se alimentan de líquenes endolíticos que comen tras raer la capa superficial de la roca.

Gen. Chondrina sp.

La especie identificada presenta la delineación del periostoma algo angular. Mide de 5 a 6 mm. de longitud y 2 de diámetro y 6 ó 7 vueltas.

Esta especie, o una variedad muy similar, se ha encontrado pastando en buen número sobre la superficie de las calizas exteriores de los lapiaces en algunas muestras de la Región. En las muestras de la cavidad aparece tanto en superficie como en las capas inferiores.

Fam.: Clausiliidae

Pequeños moluscos de concha alargada, siniestra, viven sobre el musgo o sobre las frentes de los muros, en rocas, generalmente en lugares frescos. La superfamilia Clausiliacea es extremadamente compleja y rica, con al menos 275 especies en Europa.

Gen. Clausilia

Clausilia sp.:

Se ha recogido en el entorno del yacimiento, en la base de los troncos de encina, entre la hojarasca. Así mismo aparece en el nivel superficial de la cavidad. Parece tratarse de Clausilia biplicata, dado que carece de pliegues en el periostoma pero presenta una característica delineación en la boca y un canal en su zona superior. En el entorno del yacimiento aparecen otras especies de Clausiliidos.

Fam. Zonitidae

Familia holartica, de conchas de tamaño variable, pared delgada y periostoma afilado, de hábitos generalmente carroñeros o carnívoros.

Gen. Oxychilus: En Europa viven mas de 70 especies de este grupo. En la Cordillera Cantábrica se han citado O. helvetica y O. draparnaudi (BELLES 1987) y O. helveticus (ALTUNAGA 1985).

Oxychilus sp. es un grupo de especies de carácter mesófilo con amplias posibilidades de adaptación. Son frecuentes en las zonas de boca y vestíbulo de las cuevas. Algunas especies desarrollan todo o parte de su ciclo vital en estos medios, incluso en galerías interiores (BERNASCONI y RIEDEL 1994, GONZALEZ 1983).

Oxychilus (draparnaudi)

Esta especie se ha citado en la zona oriental de Cantabria (CAMPDERROS Y OTROS 1992). En lo que respecta al yacimiento 793 parece ser la especie dominante tanto en las muestras de superficie como en el conchero, -a excepción de C. nemoralis- aunque no tenemos seguridad de que no exista otra de métrica algo inferior. O. draparnaudi se ha recogido también en muestreos realizados en otros lugares de Matienzo, en zonas calcáreas, en oquedades protegidas, entre el humus.

Fam. Ferrusacidos

Gen. Cecilioides: Conchas de tamaño reducido, alargadas y brillantes. Algunas especies viven en cuevas (BERNASCONI y RIEDEL 1994) aunque la más característica de este medio es C. acicula.

Cecilioides acicula

Concha delicada y transparente de unos 3 a 4 mm. de longitud. Distribución europea occidental, anoftalma y despigmentada. Está muy extendida y es un típico elemento de la fauna del suelo, habitando en cavidades subterraneas y en oquedades, en medios calcáreos (BELLES 1987).

Se ha identificado otra especie de este mismo género en una única muestra (10A/Sc-5. Tl-12) en una de las tallas más profundas de la excavación. Su forma es muy similar a la de C. acicula pero es algo más ancha en proporcion a la longitud (1.5 x 3 mm. respectivamente). La especie que mejor responde a esta forma es Ceciliodes janii, de hábitat subterraneo y que actualmente ocupa el norte de Italia y Sur de los Alpes (FECHTER y FALKNER 1993).

Gen. Azeca : Formas pequeñas con la concha de diseño ovalado y superficie brillante y lisa. Se ha citado Azeca goodalli en una cavidad al sur de San Vicente (CAMPDERROS Y OTROS 1992) y en el nivel 4 de la Cueva del Juyo, en un nivel limoso con contenido arqueológico asignado al Magdaleniense, en torno al final del Dryas I (MADARIAGA y FERNANDEZ 1985).

Azeca tridens

Concha delgada pero sólida de superficie brillante y rojiza. Vive sobre el musgo, entre la hojarasca húmeda. A. tridens vive en parajes húmedos, preferentemente en medios de bosque y es una especie característica de la Cordillera Cantábrica. En lo que se refiere a la cueva 793, sólo se ha identificado esta especie en el nivel de conchero, pero no en las demas muestras, de superficie y exterior.

Fam. Púnctidos

Formas pequeñas y aplanadas de superficie estriada, que viven en la broza del suelo.

Gen. Punctum

Punctun sp. Se trata de una concha aplanada, de superficie estriada de color cuerno, muy umbilicada y con ombligo prespectivo, que deja ver todas las vueltas anteriores. Presenta de 5 a 6 espiras y un diámetro mayor de 4 a 6 mm. según los ejemplares. Formalmente resulta muy semejante al género Discus.

Esta forma es muy frecuente en los biotopos calizos de la Región, donde se ha recogido en lugares muy diversos. Es habitual en los vestíbulos de las cuevas. Aparece en las muestras del exterior y en los niveles de superficie y de conchero.

Fam. Xantoniquidae

Gen. Elona: Grupo con muy baja diversificación de especies en Europa.

Elona quimperana

Concha fina, lisa y reluciente, en que destacan radios de color mas claro que revelan crisis de crecimiento. Exige mucha humedad relativa en el medio y preferie los bosques de caducifolios. Es de las pocas especies que ha sido estudiada de forma específica en el área de la Cornisa (PRIETO y OTROS 1980), de donde es característica, en hábitat cavernícola. El representante del género en el sector pirenáico oriental sería E. pyrenaica (BELLES 1987). Es frecuente en las cavidades húmedas de Cantabria, en el área de vestíbulo y en las primeras galerías. Ha sido citado en el cavidades del área oriental de Cantabria (CAMPDERROS y OTROS 1992).

La representación en el yacimiento de la cueva 793 se limita a 11 ejemplares; resulta destacable que la mayor parte de ellos son de métrica reducida, en torno a los 12 mm. de diámetro mayor, y con apariencia de animales jóvenes, en ocasiones sin el borde del periostoma formado, cuando el diametro medio en los ejemplares de las muestras de cavidades exteriores, supera los 20 mm. De todos modos los ejemplares de la muestras del conchero y superficie responden a los caracteres que definen a la especie. En cambio en las otras muestras, procedentes de cavidades de la Región, el tamaño es diverso y aunque algunos ejemplares son pequeños, la mayoría presenta un diámetro mayor de 20 mm. De todos modos tambíen en estas muestras son frecuentes los ejemplares muertos en crisis de crecimiento con diámetros de 12 a 15 mm.

Fam. Helicidae

Este grupo comprende numerosas especies de caracoles que presentan como caracteres diferenciadores un aparato masticador formado por una mandíbula cornea y una rádula con numerosos dientes, un aparato genital dotado de uno o varios "sacos de dardo" y una concha sólida, en ocasiones globosa.

Oestophorella buvignieri

Concha carenada de forma lenticular, con finas costillas transversales. El diámetro varía de 5 a 8 mm. Presenta como carácter distintivo un diente en el borde interior de la columella. Se ha citado en el Norte de España, desde Asturias a Vizcaya (FECHTER y FALKNER 1993). Vive en medios sombrios y húmedos, bajo las piedras. De todos modos se ha localizado en zonas más expuestas al sol en la costa de Cantabria. Se ha citado esta especie en el depósito de la Cueva de La Riera (Bricia, Asturias) en concreto en el nivel 30, una costra estalagmítica formada en el holoceno, y con evidencias de ocupación humana asignada al Mesolítico (STRAUS y CLARK 1986).

En la cueva 793 se ha identificado tanto en las muestras del nivel de conchero como en el nivel de superficie. En cambio no se ha recogido en el exterior de la cavidad. Sí que aparece en otras muestras procedentes de medios cársticos de la Región en la entrada de cavidades y oquedades.

En una muestra procedente de una cavidad cercana se ha identificado otra especie de esta familia, correspondiente al género Trissexodon. Parece tratarse de T. constrictus, aunque la determinación es dudosa por encontrarse el ejemplar fracturado en la zona de la boca, por otra parte lo más característico de la forma. Su diámetro máximo es de 7 mm. y se trata de una concha delicada con la cara superior aplanada, finas costillas radiales, borde de periostoma afilado y ombligo de 1 mm. de diámetro de paredes muy verticales. En la misma muestra se recogió C. elegans, Clausilia sp., Osteophorella buvignieri, Elona quimperana, Cochlostoma sp. y Oxychilus sp.

Género Helix Linne 1758.: Comprende unas cincuenta especies que habitan casi todos en la región mediterranea, con las únicas excepciones de Helix aspersa -caracol común- que ha colonizado las zonas atlánticas y Helix pomatia o caracol de viña, originario del sistema alpino y que puebla las llanuras calcáreas de centro Europa y este de Francia (MEGLITSD 1983)(2). Los caracteres del género Helix son la concha sólida y globulosa, a veces de talla grande (25 a 55 mm. según las especies), y el obligo estrecho, en algunas casos recubierto(3).

La concha de los caracoles tiene la propiedad de rehacerse cuando se deteriora y es de color variable, con rayas helicoidales. Cuando llega la primavera despiertan de su letargo invernal y depositan los huevos en un hoyo del terreno. Al llegar la época fría se recluyen en su interior y segregan una membrana que les aísla y preserva de las bajas temperaturas.

Helix aspersa

Caracol común o granuloso (petit gris en la bibliografía francesa). La concha varia generalmente de 28 a 30 mm. de diámetro (30 a 40 según otros autores). En su superficie aparecen líneas o estrias de crecimiento poco marcadas. No presenta ombligo y su eje columenar es compacto. El número de espiras máximo es de 5 y lo más frecuente es que sean entre 4-5. Presenta el periostoma en un plano inclinado formando un reborde en visera. Este carácter permite reconocer a los individuos adultos: cuando el periostoma es sólido y reflejado se dice que la concha está bordada (CUELLAR y OTROS 1986).

H. aspersa es una especie aparentemente de origen mediterraneo: se ha encontrado en fósiles datados en el Cuaternario Medio y antiguo e incluso en el Terciario en Argelia, Corcega, Italia y Gibraltar y el sur de la Costa Azul. Actualmente la especie aparece en las zonas atlánticas de Francia, España y Portugal, siendo introducida en las Islas Británicas en época neolítica o quizás en época romana. Se le encuentra también en los países mediterráneos orientales: Grecia, Creta, Chipre, etc. En la Península Ibérica es frecuente en la franja atlántica y en la vertiente mediterranea, escasea en la Meseta oriental y falta en la mitad occidental de la misma (CHEVALIER 1977).

En lo que respecta a las muestras de Matienzo, sólo aparece en las recogidas en el exterior de la cavidad, y parece estar más en relación con el medio de valle que con la ladera.

Genero Cepaea Held 1837.

Cepaea (Cepaea) nemoralis nemoralis (Linne,1758)

Se trata de la caracola de jardín. Esta especie se separa del género Helix desde WENZ 1923 aunque la asunción del nuevo término parece ser tardia. Concha sólida, globosa, convexa-cónica en la parte superior, regularmente convexa en la inferior y no umbilicada. La espira presenta cinco vueltas, separadas por profundas suturas, siendo la última vuelta más grande. El periostoma es discontinuo, algo reflejado, con los bordes superior y columenar no paralelos y convergentes. Presenta numerosas estrias finas y onduladas, salvo en la primera vuelta y media, que es lisa. Los huevos son ovales y redondeados, con envoltura calcárea y opacos. El diámetro de la concha está entre 18 y 32 mm. (ROBLES 1980) aunque la mayor parte de los individuos adultos se encuentra entre los 18 y los 24 mm. para los países europeos (ANDRE 1979).

Actualmente es frecuente en Europa occidental y central, donde habita los jardines, campos, bosques y tierras cultivadas, en setos, arbustos y contra los muros. Cepaea nemoralis es una especie antigua en el cuaternario, citada ya en el Plioceno superior de los Países Bajo e Inglaterra (ROBLES 1980, MADURGA 1973).

Ha sido muy estudiada tras su primera descripción por razón de su polimorfismo (una introducción al tema en ANDRE 1979). Este polimorfismo se manifiesta para los diversos fenotipos por dos colores, amarillo o rosa y la ornamentación de la concha, constituida por un sistema de bandas espirales, que pueden estar ausentes o presentes en un número máximo de cinco. El hecho de que cada banda ocupe siempre el mismo lugar en la concha permite una notación que va desde el 00000 para la ausencia de bandas a 12345 para la presencia de cinco bandas. Existen entre ambos extremos 32 combinaciones posibles para cada color.

En Cantabria se ha citado en un contexto rupestre en la cueva del Recuistro (Mazizo del Porracolina) en un nivel de asignación probable al Pleistoceno Superior asociado a una especie del género Zonites (ROBLES 1983). Los ejemplares de Cepaea son de tamaño grande, por lo que se hace alusión al gigantismo planteado por algunos autores para las poblaciones de montaña. Así mismo se cita, como muy abundante en un nivel asignado al Aziliense, en la Cueva del Castillo (Puente Viesgo) (BREUIL & OBERMAIER 1912).

En el yacimiento 793 es la especie dominante, pero es posible que algunos correspondan a C. hortensis, a pesar de que los individuos de talla media y pequeña no son adultos. También aparecen especímenes de aspecto reciente en el entorno de la boca de la cavidad y forma parte de las muestras de la ladera, donde resulta una especie frecuente.

Cepaea hortensis

Se ha insistido en que resulta muy difícil diferenciar las conchas de C. hortensis de las de C. nemoralis, dado que los rasgos distintivos aparecen en la anatomía interna. Según ROBLES (1980) existen algunos rasgos que pueden diferenciarlo en poblaciones aisladas y bien definidas. Por una parte la métrica, mayor en C. nemoralis, con un diámetro de 18 a 32 mm. frente a los 14-20 de C. hortensis. Por otra los bordes marginales del periostoma que en hortesis son subparalelos en vez de convergentes. Por último C. hortensis tiene un caparazón mas globuloso. En las muestras estudiadas no se ha podido diferenciar.

Gen. Arianta Leach 1831.

Arianta arbustorum

Recogemos la descripción de esta especie de PERRIER (1930), citada como Helix arbustorum. Se trata de una especie con diseños de concha muy variables, según el biotopo, y según la zona geográfica. Concha generalmente umbilicada,-lo que los diferencia de nemoralis y de hortensis-y de diseño helicoidal, ligeramente convexa, con periostoma reflejado. El carácter mas significativo es que el ombligo está semirecubierto por un reborde de la columella. La concha, con un diámetro medio de 20 mm. es de color amarillento-rojiza, con una banda marrón y el periostoma de color blanco. En principio se le considera como indicador de clima frío. Ha sido citada en el área pirenaíca peninsular en yacimientos interiores holocénicos (BARANDIARAN 1979, BARANDIARAN-CAVA 1980) y en la fachada atlántica (STRAUS, CLARK 1986) en momentos mesolíticos.

Unicamente se ha identificado un ejemplar en la muestra de superficie del conchero, probablemente procedente del mismo, y en cambio falta en las muestras del exterior de la cavidad. En Cantabria se ha recogido en lugares frescos y umbríos sobre vegetación desarrollada en medios calcáreos. Es comestible.


1.3 Frecuencias de representación

No contamos con estudios específicos sobre las poblaciones actuales de pulmonados de la Cornisa comparables a las realizadas en el sector mediterraneo, y en general es poco lo que se conoce sobre series pre-holocénicas recuperadas en yacimientos o turberas. Así, al margen de Cepaea, las referencias a otras especies de pulmonados en la bibliografía arqueológica regional son puntuales. En los niveles Musterienses y Auriñacienses antiguos de Morín se citan Cochlicella acuta, Oxychilus sp., Hyalina sp. y Helicella lapicida (MADARIAGA 1971). En un momento pleniglaciar puede ubicarse la citada referencia del Juyo. A un momento culturalmente Asiliense se asigna la asociación de la Cueva del Castillo (Puente Viesgo) donde se citan (BREUIL & OBERMAIER 1912): Cepaea nemoralis (muy abundante), Helix quimperana de Ferusac (abundante) y hay presencia de Helix limbata, Helix rotunda, Helix lusitanica, Clausilia sp., Hyalinia cellaria, Pomatia rudicosta y Cyclostoma elegans. Dada la antiguedad de estas referencias algunas deben de actualizarse, caso Helix quimperana de Ferusac / Elona quimperiana (FERUSAC 1821). Y ya durante el Holoceno debe de situarse la formación de la concrección que constituye el nivel 30 de la Cueva de La Riera (Asturias). Aquí se ha identificado un interesante asociación de gasterópodos, que incluye varias de las especies estudiadas en este trabajo. Junto a un dominio de especies marinas, recogidas por los ocupantes del yacimiento, aparecen: Cepaea nemoralis, Pomatias elegans, Cochlostoma berilloni, Oxychilus sp. y Oestophorella buvignieri. Debe tenerse en cuenta que en este caso concuerdan tanto el paisaje, como el medio sedimentario y la cronología de la formación.

Resulta complejo interpretar las asociaciones de especies o la presencia o ausencia de algunas de ellas por la propia falta de estudios ecológicos y de distribución para fases diferentes de la actual (un ejemplo lo tenemos en la limitadisima interpretación de la tesis de MADURGA 1973). En el caso de la Cueva 793, por supuesto el dominio total en la serie de conchero y en la de superficie es para Cepaea nemoralis y no se ha identificado ninguna otra especie con valor alimenticio, al margen de algún ejemplar de A. arbustorum.

En lo que respecta a las demás especies cabe hacer algunas matizaciones en su frecuencia. Algunas están bien representadas en las muestras de conchero y de superficie de la cavidad (tallas 0 a 3), como es el caso de Elona y de Oestophorella, quizás mas abundante en superficie, o de Oxychilus muy frecuente en ambos contextos. De forma más escasa aparecen tambien en ambos lotes Cochlostoma, Chondrina sp., Oxychilus sp., Elona, y C. elegans, Algunas especies faltan en el conchero como Helix lenticulata que y Clausilia, frecuente en el exterior de la cavidad y en la superficie de la misma.

Por último una serie de especies son demasiado escasas como para permitir comparaciones entre contextos por estar sólo representadas por uno o dos ejemplares. Es el caso de Azeca tridens, de Arianta arbustorum, o Caelicoides acicula.

En relación con la formación del yacimiento, según un enfoque genético, pueden diferenciarse tres grupos de especies:

a) aquellas que vivieron en la cavidad, en las paredes y en el suelo, y al morir se incorporaron al sedimento. Se trata de Coclostoma, Chondrina, Oxychilus, Oestophorella, Elona y Caeolicoides.

b) las que poblaban la ladera y el entorno exterior de la cavidad y se incorporaron al sedimento, siendo arrastradas al interior de la cavidad por diversos agentes -incluido el hombre- junto con otros elementos, como la madera, la tierra, etc. En este grupo se incluyen Cyclostoma, Clausilia y Azeca. Ninguna de las tres aparece en las capas profundas -intactas- del yacimiento y únicamente se han incorporado a las capas superficiales.

c) las que llegaron al yacimiento por aporte antrópico tras su consumo: Cepaea nemoralis, Cepaea hortensis y Arianta arbustorum.

Esto sugiere que los materiales y sedimentos que conforman el yacimiento son producto de la propia dinámica de la cavidad así como de la acción humana pero que no se ha producido aporte natural de materiales del exterior.

Tabla 1. Frecuencias de otros pulmonados

Tabla 2. Métrica de Cepaea nemoralis

Leyenda de la Lámina

2. Estudio de Cepaea nemoralis

Se trata de la única especie cuyas conchas se integraron en el yacimiento como resultado de su consumo por los grupos humanos que utilizaron la cavidad. Aunque en principio parece una explotación importante en volumen, no lo es tanto si se compara con la masa aportada por la caza por ejemplo. En este sentido los cálculos realizados en el yacimiento frances de LÇAbri Jean-Cros indican que una gran masa de conchas de caracol podría explicarse como resultado de algunas visitas esporádicas a la cavidad durante unas décadas por un grupo humano (ANDRE 1979).

Antes de entrar a describir la población estudiada conviene concretar algunos rasgos de su ecología. Cepaea nemoralis es un molusco paleartíco, considerado indicador de clima fresco y húmedo. Es frecuente en el suelo de los bosques de encina y de matorral calcáreo, y vive en colonias de tamaño variable pero generalmente grande (GILAINE 1979). De todos modos en Cantabria se ha constatado su presencia sobre medios silíceos. Al parecer en la existencia de una u otra variedad fenotípica influyen varios factores ecológicos, pero parece probado que las variedades sin bandas, lisas, son mas resistentes a las temperaturas extremas que las bandeadas.

El ciclo vital de Cepaea comienza con la puesta en los primeros dias de la primavera y los pequeños caracoles nacen unos 15 o 20 dias después y no serán adultos activos sexualmente hasta la primavera siguiente. De todos modos los nacimientos continuan a lo largo del verano aunque en mucha menor medida, por lo que una población siempre está constituida aproximadamente por el mismo número de jóvenes y de adultos. Viven en torno a los dos años.

Se alimentan de un nutrido grupo de vegetales y sirven a su vez de alimento a una amplia serie de animales, desde erizos, túrdidos, o algunos insectos como los carábidos. También son consumidos por las poblaciones humanas que los prefieren generalmente al caracol mediterraneo Helix aspersa, por tener menos "moco". En muchos lugares de Cantabria se mantiene aún la tradición de su recogida y consumo, aunque va siendo sustituido progresivamente por la especie citada(4).

El estudio de los individuos de esta especie en el yacimiento 793 se ha realizado sobre una muestra total de 165 ejemplares enteros, procedentes del conchero, en las tallas 0 a 10, cuadros 9A, 10A y 11B, entre los 3 y los 40 cms. de profundidad. En el entorno del yacimiento se ha constatado la presencia de esta especie.

Para cada individuo se han tomado el diámetro máximo y la altura, controlandose también el fenotipo y la edad. Las medidas se tomaron según el sistema ya usual para los moluscos. Respecto al fenotipo no puede apreciarse más que en algunos escasos ejemplares por los que no se han desarrollado estos resultados y en lo relativo a la edad únicamente se establece si se trata de un individuo adulto o juvenil, en función a la presencia o no de periostoma formado plenamente.

El primer rasgo a destacar en la muestra es la presencia de un número relativamente importante de individuos jóvenes que se diferencian claramente por la presencia de ombligo, semirecubierto en los ejemplares mayores, y sobre todo por la ausencia del periostoma reflejado. Los individuos jóvenes suponen el 20 % del total de la muestra. El diámetro medio de la muestra considerada globalmente es de 26 mm., 28 mm. para los adultos y 20 para los subadultos.

Sería muy interesante llegar a plantear cual fue la época del año en que se recogieron los caracoles por los grupos humanos que ocuparon el Cuvío Redondo. Un detenido estudio de la representación de esta especie ha sido realizado en el Abrigo Jean en el Sureste frances con una ocupación neolítico-cardial (GILAINE 1979). En este trabajo se llega a la conclusión de que los caracoles fueron recogidos al final del verano, hacia el mes de septiembre, basándose en varios puntos:

a) las distintas muestras ofrecen la misma estructura de edades, de lo que parece derivarse que la captura tuvo lugar siempre en el mismo momento del ciclo de crecimiento de las poblaciones de Cepaea.

b) el diámetro relativamente alto de los individuos jóvenes que revelan que están ya crecidos, es decir que han transcurrido varios meses desde la primavera

c) El final del verano encaja bien con los datos climáticos que permiten descartar los meses de invierno, en que los animales se esconden para ivernar, y los meses de verano mas extremos -julio y agosto- en que también se protegen. Por otra parte septiembre es un mes óptimo por llegar con él las primeras lluvias.

La climatología del sector medio del Miera-Asón, así como los datos aportados por el yacimiento se ajustan bien a estos datos y por ello pueden asumirse hipotéticamente estos planteamientos para el yacimiento.

3. Resultados

La presencia de varias de las especies citadas no resulta especialmente indicativa por ocupar siempre lugares húmedos. Así, como ya se ha comentado, aparecen actualmente en el entorno del yacimiento, en grietas, fisuras, en la base de los troncos de encinas, etc., y no puede deducirse linealmente de ello que el ambiente del entorno de la cavidad durante la formación del conchero fuese similar al actual, únicamente por su presencia.

En cambio la asociación de Cepaea nemoralis con C. elegans y la ausencia de especies como Helicogona lapicida, Helicella ericetorum, y H. lucida si resulta interesante. Estas especies son frecuentes hoy dia en las landas costeras de Cantabria ámbitos xerófilos calizos. Así pues, puede plantearse que el clima del momento en que se formó el conchero era un poco mas húmedo y fresco que el de hoy día, aunque puede ser únicamente un efecto de la importante deforestación que han sufrido de estas zonas calizas interiores.

Por otra parte la asociación entre Cepaea nemoralis y la cobertera de matorral mediterraneo podría indicar que en el tardiglaciar la cobertera era similar a la actual. Esta asociación Cepaea/matorral de encina se evidencia en la ubicación de los concheros de caracoles junto a formaciones actuales de esta especie. El carácter relicto de esta formación vegetal hace pensar que donde actualmente existe, ya debió de existir en fases tardiglaciares, aunque será preciso esperar a los resultados de los análisis de polen para plantear este tema.

La cronología del yacimiento de conchero de la cueva 793 no ha sido aún establecida. Su ubicación estratigráfica sobre una capa de arcilla con eboulís y bajo una concrección estalagmítica podría situarlo en un momento final del Dryas III o quizás ya en fase preboreal. Su adscripción cultural aziliense puede señalarse por la aparición de algún elemento industrial como una microgravette.

Otro enfoque del estudio del conchero es su carácter de registro de la utilización que los grupos humanos hicieron del entorno de la cavidad. El importante volumen de los concheros no debe ocultar, como ya se ha señalado, su carácter de recurso complementario o marginal, en relación al peso que debió suponer la carne obtenida por la caza(5). Quizás deba entenderse la recogida de caracoles como una actividad complementaria asociada a las partidas de caza de cabra en las laderas de los valles interiores. La posición de la cueva 793 es similar a las cuevas del Pielago sobre el valle del Miera donde se han acreditado la caza de cabra y rebeco. Probablemente se trata de recursos explotados en verano.

Este carácter de recurso complementario de la caza de cabras en el interior se evidencia por que su representación en los yacimientos es casi monográfico. En el registro de la cueva 793 aparecen sólo algunos fragmentos de Mytilus y alguna Patella, algo similar a lo que ocurre en Pielago I y II. En los concheros aziliense y asturiense de la costa ocurre lo contrario. Esta doble presencia podría apuntar a la idea de que durante el Mesolítico un único grupo poblacional explotaba los biotopos de la Marina y de la Montaña, utilizando estos últimos durante breves excursiones en momentos concretos.

De todos modos algunos concheros de Cepaea se situan junto a la costa, como el de La Cueva de La Esprilla (Soano, Isla). La escasez de representación de Cepaea en la costa podría relacionarse con su escasez real actual, aunque este es un tema muy complejo y del que no se dispone de información. En lo relativo al registro prehistórico, todo parece sugerir que únicamente se recolectaban caracoles como un mal menor, quizás utilizando tiempos muertos en las partidas de caza de la cabra por el interior.

BIBLIOGRAFIA

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Agradecimientos

Este trabajo no hubiese sido posible sin la colaboración del grupo CAEAP en las tareas de campo. Por otra parte queremos agradecer a nuestra amiga Silvia Najman su tradución al aleman, y a Manuel Moñíno la composición de las láminas.


NOTAS:

NOTA 1) Quiero agradecer la ayuda prestada en la clasificatión de algunas especies al biólogo Máximo Lufiego.

NOTA 2) En el yacimiento de conchero de la Cueva de Arenillas (Oriñón) se han identificado varias conchas de esta especie, según comunicación oral de E. Muñoz.

NOTA 3) La concha está formada por tres capas: Externo o periostraco, compuesta por una fina película de materia orgánica-conquilina-media o mesostracto, formada por láminas prismáticas impregnadas de carbonato cálcico en una matríz proteíca y una capa interna o endostraco, láminas superpuestas formadas por la alternacia de carbonata cálcico de tipo aragonito y conquilina.

NOTA 4) Se trata de un comida relacionada con el bedio rural y con las remerías y el modo de preparación consistía en acercar los caracoles al fuego de tal modo que el calor provocase que "soltaran el moco". En los yacimimientos la presencia dentro de las conchas de fragmentos de carbón y ceniza parecen indicar que el sistema pudo ser similar.

NOTA 5) El peso de un ejemplar de caracol es de unos 8 gramos, superando los 10 para los ejemplares mayores, del que la conaha supone entre el 20 y el 35% del peso total. La composición media aproximada de su carne es la siguiente: Proteínas: 13-15%, minerales: 1,4-1,8%, lípidos: 0.63-0,69, caloras: 73-82,7%. (MEGLISTD 1983). La importancia de las proteínas y del aporte calórico explica que fuese un complemento valorado en la dieta.


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